viernes, 11 de octubre de 2013

Conceptos principales de la lengua japonesa

El japonés es literalmente una lengua única. Los lingüístas han clasificado todas las lenguas modernas en grandes “familias” que están relacionadas entre sí a través de la gramática y el vocabulario. Por ejemplo, el inglés, el francés y el español pertenecen a la familia indoeuropea (el inglés está en la rama germánica mientras que el español y el francés en la rama itálica o romance). Sin embargo, a pesar de la cantidad de grupos lingüísticos, hay varias lenguas que simplemente no tienen ninguna similitud o correspondencia con alguna otra lengua existente. Esas lenguas incluyen el Euskera, Ainu y Japonés.

Así, es importante aproximarse al aprendizaje del japonés con este concepto en mente: toda la gramática que has aprendido en la escuela no tiene nada que ver con este idioma. Probablemente has aprendido que hay varias “partes” en el discurso – nombres, verbos, adjetivos, adverbios...- y que pueden ser colocadas en ciertas combinaciones para conseguir ciertos significados. También aprendiste que existen sujetos, predicados, gerundios, participios y oraciones subordinadas. El japonés tiene algunas de esas estructuras gramaticales, pero no todas. Y además, posee algunas propias que no existen en español o inglés (o cualquier otra lengua que conozcas).

Así que no es muy acertado iniciar el aprendizaje del japonés con la idea de que aprenderás a tratar con los sustantivos, verbos y adjetivos primero y luego entender cómo construir frases y oraciones de la misma forma que en tu idioma materno o alguno similar. No hay analogías exactas en todos esos conceptos gramaticales. Desde el principio, tienes que rechazar tu idea de lo que es un adjetivo y tienes que rechazar también tus nociones preconcebidas de cómo las frases y oraciones están conectadas al sujeto. Esto no es una tarea simple; esas “reglas” gramaticales han sido grabadas en nuestros cerebros desde la primera vez que imitamos nuestra lengua materna cuando éramos pequeños.

Una cosa que puedes haber escuchado sobre las “lenguas asiáticas” es que el tono en el habla es crucialmente importante. Los occidentales somos constantementes advertidos sobre que la mala pronunciación de una palabra puede llevarnos a otro significado completamente distinto (y posiblemente insultante). Esto es cierto, pero quizás no tan dramático como te han hecho creer.

Como la mayoría de lenguas asiáticas (y a diferencia de las lenguas occidentales), el japonés no utiliza acentos. Esto le da al idioma un distintivo sonido “plano”; incluso palabras largas no tienen una sílaba acentuada. Sin embargo, el japonés usa tonos -alto y bajo- para distinguir palabras. El tono es aplicado a cada sílaba. Por ejemplo, “ima” puede significar “ahora” o “salón”. La diferencia está en el tono entre las dos sílabas, no en el acento. En unos pocos casos, puedes meterte en problemas usando el tono equivocado (y en cualquier caso sonarás raro), pero normalmente el contexto de la conversación indicará lo que quieres decir. En general, el tono no es un gran problema del que preocuparse al inicio. Si hablásemos del chino entonces sí estaríamos en apuros.

¿Cuáles son las principales diferencias que encontraremos?

  • Aunque la colocación del verbo es diferente a la del español creo que se ha exagerado esta parte. Cambiar la posición del verbo no supone un gran cambio en la reorganización de tu proceso mental. Así que no sufras con esta parte, créeme, tendrás mayores problemas que éste en el aprendizaje del idioma.

  • Subiendo en la escala de “cosas que son difíciles para un cerebro occidental”, el japonés usa postposiciones en lugar de preposiciones. Esto es, las cosas que nosotros llamamos preposiciones (como “a”, “por”, “de”, “con”...) van colocadas detrás de las partes a las que están conectadas en japonés. Si nosotros decimos “en casa”, un japonés dirá “casa en”. Este tipo de construcción hará sufrir a nuestro cerebro más que la colocación del verbo al final.

  • Más ampliamente, hay una diferencia entre el “foco” de los verbos entre el japonés y las lenguas occidentales. Nosotros estamos más interesados en la relación temporal y tenemos múltiples formas para expresar exáctamente qué ha pasado y cuándo. Por ejemplo, la forma verbal en inglés “will have been going”. Si hablas inglés esta construcción está perfectamente clara. Nuestras mentes reconocen sin problemas la relación temporal en este conjunto de cuatro verbos. Pero en japonés es difícil relatar esta relación temporal. Los verbos no están diseñados para expresar esa profundidad de significado. Sin embargo, los verbos japoneses están mejor diseñados para expresar distintos tonos de emoción que los verbos occidentales. Nosotros tenemos que incluir un montón de adjetivos y adverbios para detallar los sentimientos de la gente mientras que los verbos japoneses ya contienen a menudo esas sutilezas. Un resulta de esto es que los occidentales se equivocan mucho en japonés porque ignoran qué emoción expresa el verbo elegido.

  • Probablemente, la diferencia más sutil y desafiante entre nuestras lenguas es que el japonés usa muy pocos pronombres, prefiriendo eliminar referencias a gente u otros nombres que ya han aparecido en la conversación (en este punto es similar al español o al italiano, pero no al inglés o alemán). Una propiedad relacionada es la tendencia a tratar las acciones indirectamente – es más común decir “se ha decidido que...” que decir “yo he decidido...”. Esto al principio parece confuso – ¿cómo puedes saber sobre qué está hablando alguien?. Pero a medida que te sumerges en el idioma verás que está perfectamente claro; es solo más sutil que nuestra lengua y tienes que trabajar duro mentalmente para saber quién está haciendo qué para quién. (Esto es difícil para los angloparlantes por ejemplo ya que ellos no están acostumbrados a usar un idioma sin pronombres. Afortunadamente, los españoles sí lo estamos).

El resultado de esas (y muchas otras) diferencias es que, en un grado mayor que en las lenguas europeas, los errores son fatales. Esto significa que, si usas una forma incorrecta, no sonarás simplemente “gracioso” sino que lo que digas será incomprensible.

Aprender una lengua extranjera puede reconceptualizar tu visión de tu propia lengua materna. Esto es un ejemplo específico del principio general que dice que el verdadero entendimiento de algo requiere observarlo desde una perspectiva exterior. Tú no comprenderás tu país hasta que no hayas viajado a otras partes del mundo y puedas comparar las diferencias. No comprenderás la cienca hasta que no hayas estudiado el arte, religión y literatura (y viceversa). Una vez que empiezas a estudiar japonés verás peculiaridades del español (o cualquiera que sea tu lengua nativa) que estaban “ocultas” antes.

Esto es solo una pequeña introducción, en los próximos días profundizaremos en otros aspectos del japonés que nos ayudarán a comprenderlo y sobretodo, a aprenderlo con seguridad.

Por último, señalar que a pesar de todo lo dicho anteriormente, el idioma japonés es sencillo si eres capaz de comprender esas diferencias.

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